¿Es esto sólo un «Hasta Luego»?

¿Es esto sólo un «Hasta Luego»?

El 2 de mayo de 2014 doy por finalizado este blog. Ya no habrá más actualizaciones. Los que me seguís ya sabéis donde encontrarme. Muchas gracias por estos años. El que me encuentre ahora, no tardará mucho en encontrarme de nuevo.
Bye bye

18.5.11

Reflexiones tras el JIA 2

Posicionamiento político = Arqueología Pública

El día 12 estuvo marcado por la sesión que organicé con Sergio y el debate de Start Jove. En ambos casos el centro de los debates y las comunicaciones giraba en torno al concepto de política. Y uno de los aspectos que se trató con asiduidad fue el del posicionamiento político en arqueología.
Una vez más, al hablar con más gente, le fui dando vueltas a una idea en relación con la Arqueología Pública. Cuando la defino en la preeditorial de AP me refiero a las relaciones entre arqueología y sociedad. En este sentido, sobre todo al impacto de la arqueología en diferentes ámbitos. La neutralidad, dicen los más procesuales, nos lleva al conocimiento más puro. Por desgracia, ni las sociedades del pasado eran políticamente puras, ni nosotros lo somos por más que intentemos hacer de esto una ciencia.
Hasta ahora, cuando trataba el tema de política y arqueología me solía referir al uso/abuso político de la arqueología, o a las relaciones puramente políticas de gestión. Creo que me he estado olvidando de un aspecto muy interesante y que encaja bien en la utilidad de la arqueología; nuestro propio posicionamiento activo.
Hace unos años, allá por 2008, tuve una discusión bastante acalorada con Antonio Gilman sobre el uso de un marco Marxista para la acción en arqueología. Por supuesto, hablábamos de dos cosas diferentes. Él de interpretar el pasado como buen arqueólogo, yo de inferir en el presente como buen arqueólogo público.
En definitiva, como creo que concluimos el pasado día 12... nuestra responsabilidad como generadores de un discurso que afecta al establecimiento social, tenemos que tomar partido por lo que nos parezca más justo y tratar de oponernos a los problemas heredados desde la arqueología. Porque como intento mostrar desde la arqueología pública, las relaciones que mantenemos con la sociedad son muchas y muy desiguales. No seremos capaces de cambiar el mundo como reza el reciente libro de Stottman, pero al menos debemos intentar apoyar una sociedad más justa y educada, rompiendo tópicos e incoherencias.
Una vez más... ahí queda la reflexión. Espero que alguien se anime a aportar más ideas y/o debate.