19.2.14

Famelab frustrado...

Para el jurando no tengo gracia ni carisma, pero qué le vamos a hacer... al menos me lo he pasado bien. Ahora toca compartirlo:

13.2.14

What is the point?

It's been a while since I wrote the last post, and now I come back in English... "F*'u!" Would say a good friend. Anyway, you know I only write in English when I want English-speaking people to read it... As of course, most of them do not read Spanish or anything. The problem is that, as usual, the wrong people will read this, and this is not for them (or about them).
Today is a happy day for Public Archaeology, as there is a new journal in the street. The Journal of Community Archaeology and Heritage (edited by Maney) is out online today (not free access, so no need to run), and it comes full of nice articles to add to our increasing library. As a freak I am, I couldn't wait to read one of them... "Maldita la hora".

My rant today (I always rant...) goes for the whole system. What is the point of writing in their language, and in their journals, when they don't give a shit anyway?

Every time I chat with non-anglo-saxon friends about publishing in archaeology, we have the same feeling that it is both too hard, and worthless for impact (real impact, not the indexes). We need to do it, as our evaluation agencies value more a couple of pages in a shitty foreign journal that a breakthrough in a national one. If we want to keep track in the academic race, signing papers in ISI journals is a 'must'. However, I am not that interested in the journal, I want impact, real impact. I want to be quoted and recognized as an equal in the international ground. Apparently those papers should give you that, but we are having very frustrating experiences in this field. It happened to me today, but it happens to lot's of colleagues everyday.
I have to say I feel confortable and 'loved' among many anglo-saxon friends (that is the point, they are friends). So this rant is not for them. They value your work and include you in the 'inner circle', participating of the party. I don't want to be misunderstood here. You guys rock!
My point is more abstract, and has to do with a system, with people that do not speak anything but English (even working in countries where English is not the first language) and complaining about your writing until you withdraw a paper. About these people writing about a country they don't even understand. About these people quoting references about other anglo-saxon colleagues working somewhere else, instead of the locals working where they work. Sounds familiar? Probably for those people this rant is  a furious attack of an annoyed stupid child that didn't see his name in the references. Yes, it is. But this stupid child is fed up with a system where your mother tongue must be English and you can only have one surname. Is fed up of reading post-colonial articles that exude colonialism in every word. Is fed up of reading about community archaeology without communities. You know what? The first time I saw Rachael Kiddey bringing a homeless to talk, I fell in love. I criticize a lot Clare Smith for her WAC's management, but she actually brings communities to the debate. There are lots of anglo-saxon colleagues that do it great. I understand that you do not quote papers in a language you don't understand... I don't do it either, but I try to find anything there is out there to enrich my discurse. Maybe I fail some times, but I try. You don't even try... I understand you don't include locals in the paper, because they don't actually work with you. Involve them!
One of my goals when I started AP Journal was to give a voice in English to those projects and researchers that were doing great public archaeology outside the mainstream. We have over 1.500 individuals world wide reading it. Few quote it. I started the Public Archaeology Group to make a network of professionals working in public archaeology. Most people there are anglo-saxon. Do you give a shit? (talking to non-anglo-saxon colleagues now). We NEED to empower ourselves. In public archaeology and in archaeology in general. They don't have the truth (alone), or the monopoly of research. Maybe they have money, sources and a communicating language... Well, we NEED to take them. We NEED a revolution. If we need to work harder, let's work harder, but I don't want to see foreign names of scholars in their universities only. I want to see your names there. And I want you to quote foreign sources in foreign languages, so they learn there is more out there than English. For many years I have tried to be understanding in my references. No more!

If you don't give a shit about what I write, I won't give a shit whether you read it or not... We cannot surrender, and we MUST fight in their ground. If not, we will be lost in the woods of disregard.

8.1.14

Año nuevo, vida nueva


Hace ya tiempo que me cuesta escribir en el blog con toda la frecuencia que querría. Me propuse publicar una entrada al mes, pero muchas veces no tengo tiempo, o contenido. Entonces pienso en la retirada, incluso la anuncio, y en cosa de una semana tengo que despotricar de media docena de temas... Por eso, no diré que me voy. Asumo que necesito el blog. Simplemente no me marcaré objetivos, porque estos más de seis años han dado para mucho.
Uno de los proyectos que está a punto de ver la luz (oficialmente publicado el 30 de diciembre, pero con un poco de retraso por diversas circunstancias) es el libro de la portada que acompaña esta entrada. El proyecto viene a culminar la misma necesidad personal por la que comencé este blog y eso me deja con tranquilidad suficiente para centrarme en la tesis. Este año ese es el objetivo y seguramente el blog me sirva para desahogarme en algún momento en el que ya no pueda más.
Cuando esté listo os cuento más...

13.12.13

«El patrimonio es una pesada losa para el desarrollo»

bye bye Mr. Adelson


Hoy nos «sorprenden» con la noticia de que Eurovegas se va... Parecía obvio, pero siempre quedaba ese halo de duda, de creer que el gobierno era capaz de regalarnos por cuatro votos. Parece que ahora las condiciones son inaceptables, pero durante mucho tiempo no lo eran tanto. Unos medios se lamentan, otros se felicitan. A mi los casinos me daban exactamente igual, lo que me preocupaba eran los beneficios de su promotor, claramente desiguales al del resto de españoles. Una pena por los que no van a trabajar ahí. Un alivio para los contribuyentes en general. Algunos, como nosotros los arqueólogos, ya hemos sufrido las consecuencias de este proyecto frustrado. Por eso, para «celebrar» la «derrota» hoy publicaré un texto originalmente escrito para la revista de Hispania Nostra, en respuesta al artículo del D.G. de Patrimonio de la Comunidad de Madrid. Al final saldrá otra cosilla y esto lo saco de la nevera al blog. Al fin y al cabo ya lo he contado antes...

«El patrimonio es una pesada losa para el desarrollo»
Sobre la nueva Ley de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid


Haciendo memoria
Cuando leo el artículo de opinión de nuestro estimado Director General de Patrimonio Histórico en el número 11 de esta revista, no puedo evitar contestarlo. Hay fechas que quedan grabadas en la memoria y el proceso de la nueva ley madrileña ha dado para muchas. La primera de ellas, mi cumpleaños del año 2011. Ese 24 de noviembre recibí un correo electrónico desde el Grupo Parlamentario Izquierda Unida con las respuestas a una serie de preguntas que se enviaron a la Asamblea de Madrid, entre ellas la PE 195/11 R 3049 que me permitiré reproducir a continuación:
«ASUNTO: Si tiene previsto adoptar la Ley autonómica de Patrimonio Histórico al Convenio Europeo sobre la protección del Patrimonio Arqueológico hecho en la Valletta el 16 de enero de 1992, que entró en vigor en nuestro país el pasado 1 de octubre.
RESPUESTA: En relación con la iniciativa de referencia, se informa que el Gobierno Regional no considera una prioridad la modificación de la Ley 10/1998, de 16 de julio, de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, para adaptarla a lo estipulado en el Convenio de la Valetta, por entender que el patrimonio arqueológico en la Comunidad de Madrid está suficientemente protegido tanto por la Ley autonómica como por la nacional.»
Supongo que la clave está en el «para» y el proceso que empezó en 2009 tenía otro objetivo. Visto el resultado puedo creerlo. Me resulta especialmente interesante el hecho de que uno de los destacados juristas que participó en esas jornadas sea el autor del recurso presentado ante el Tribunal Constitucional y las opiniones autorizadas que han llegado a mis manos durante el proceso (he de reconocer que no he conseguido todos los informes), así como el informe de los propios servicios jurídicos de la Comunidad de Madrid y más de 6.000 firmas de profesionales del sector de todo signo, no estuvieran de acuerdo con la Ley. El consenso que se había logrado en el ámbito del patrimonio cultural se ha roto por completo en este proceso.
La segunda fecha que no puedo olvidar es el 24 de febrero del año 2012, tan sólo tres meses después, cuando el actual Presidente de la Comunidad de Madrid, entonces Vicepresidente y Consejero de Cultura y Deporte, Ignacio González, anunciaba en un acto oficial la inminencia de una nueva Ley. ¿Cómo era posible que en tres meses se hubiera pasado de no tener que cambiar nada a estar a punto de aprobar un borrador? No voy a alimentar las teorías que han aparecido en prensa, sólo me remitiré a unos hechos que no engranan tan bien como se nos hace creer.
El 29 de mayo del año 2012 nos llegaba el borrador del anteproyecto y nos pusimos manos a la obra. Durante un año, los profesionales del patrimonio cultural, en especial los arqueólogos, hemos estado trabajando en notas, propuestas y enmiendas que hicimos llegar a todos los grupos políticos. Nos hemos reunido en innumerables ocasiones con políticos y gestores, e incluso hemos hecho campañas públicas de protesta cuando las cosas empezaron a verse negras. Es cierto que se recogieron pequeños detalles en el texto definitivo pero, ¿qué podemos esperar de un texto avalado por la frase que titula este artículo? Durante su comparecencia ante la Asamblea de Madrid el 18 de abril de 2013 para presentar la Ley, la Consejera de Empleo, Turismo y Cultura pronunció esas palabras sin el mínimo reparo. Finalmente, el 13 de junio, al filo de la media noche, asistimos a la aprobación de la Ley y ahora sólo nos queda estar vigilantes hasta que cambie el gobierno y se cumplan las promesas, o el Tribunal Constitucional haga recapacitar al actual.

Futuros distópicos
Podría enumerar decenas de ejemplos en los que la ausencia de medidas preventivas para la gestión del patrimonio arqueológico, los silencios administrativos positivos o el fachadismo, ponen en serio peligro a nuestro patrimonio. Son aspectos que no se han podido tocar en el recurso al Tribunal Constitucional, pero que representan las líneas más graves de una nueva Ley que sólo parece agilizar y facilitar para unos, los promotores, mientras que nosotros, los profesionales, seguimos indefensos, desregulados y cada vez más ninguneados ante un desarrollo que es, de hecho, una pesada losa (de hormigón) para el patrimonio.
Pero no quiero ser alarmista, quiero confiar en la administración que gestiona nuestro patrimonio y dar por hecho que los plazos se cumplirán siempre y no tendremos que continuar en los juzgados lo que no se ha querido aceptar en los despachos.
No sé cuál de los dos futuros es el distópico, al fin y al cabo nadie es adivino, pero la experiencia nos dice que si la vieja Ley permitió abusos contra el patrimonio, la nueva simplemente los legitimará. Hace tiempo dije que si un día las leyes no nos querían aquí me iría. A la hora de la verdad pataleé. Ahora me pregunto si esto no es un síntoma del verdadero valor que le estamos dando al patrimonio cultural. Yo quiero un presente en el que poder desarrollar mi trabajo de arqueólogo en las condiciones más dignas. Un presente en el que disfrutar de mi patrimonio cultural y un futuro en el que mis hijos puedan hacer lo propio, sin que el desarrollo tenga nada que ver con ello.
Desarrollo y patrimonio son dos conceptos compatibles. Simplemente hay que gestionarlos bien, ambos.

10.12.13

Boycott

I will write this post in English because it affects an international audience.
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People who know me, also know I have been complaining for a while about certain issues taking place in the WAC. One of them was the agreement with Springer for the publication of its journal and book series, as I believed an organization like the WAC should offer more accessible and ethical products, in accordance to its principles.
Today I start a boycott to Springer. This means I will have to take some important decisions like withdrawing a good paper from a book, not sending more articles to its journals, not reviewing for its journals and probably loose a great opportunity to improve my academic career. I do not care, because I believe what I am doing has sense, as I could not talk about ethics while I fail my own ethical standards. I am a small editor, tiny actually, but still growing enough to compete with the big ones. I think that if I can do certain things, other big companies should be able to do them too.
As editor, I understand how difficult is the market right now, but I also see how other big companies are not crossing certain lines. Springer did and this is why I start this boycott. Let me explain a couple of examples:
1. Prices policy:
Production costs are high, but today they have decreased a lot,  and you do not even need to produce big stocks. I am able to keep books under 20€ with a similar quality to Springer's. Why do they always charge over 50€ (normally over 100€) for materials that are not worth that much?. Same happens with journals. I will not delve into the topic, as it has been widely treated by others (Nobel's Sheckman yesterday, for example). I will just say it is not fair.
2. Review copies:
The straw that broke the camel was my attempt to get a review copy of one of their books for my journal (AP: Online Journal in Public Archaeology). They sent me a link to an online resource available for 180 days. Is that how they expect people to review their books? Until now, the paper copy of a book (specially with those prices) was the only compensation we had for reviewers, but was also a kind of rule in the sector. They crossed the line.
This is mainly, but not only, why this boycott starts today. It is a shame because they are publishing very interesting works lately, but as I said before, I rather miss all that than my ethics. I do not expect anyone to join me, but I cannot hide I would like it. Because if we all demand a different way of publishing and dealing with editorial policies, we will get them. We are the consumers, the authors, the reviewers... We have the power to achieve it. I will try. Hope you follow me.
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*NOTE: This is not a matter to write down a petition in Change or Avaaz, it is action.