¿Es esto sólo un «Hasta Luego»?

¿Es esto sólo un «Hasta Luego»?

El 2 de mayo de 2014 doy por finalizado este blog. Ya no habrá más actualizaciones. Los que me seguís ya sabéis donde encontrarme. Muchas gracias por estos años. El que me encuentre ahora, no tardará mucho en encontrarme de nuevo.
Bye bye

7.6.11

Ejemplos prácticos...


La Alcazaba (Badajoz)
O de presupuestos y licitaciones a calzón quitado (como diría Rajoy)

El día 4 aparecía publicada una noticia interesante en el Periódico de Extremadura, edición Badajoz. El titular rezaba 'Los arqueólogos abandonan la obra de la Alcazaba por desavenencias económicas' y el contenido es de lo más correcto que recuerdo [leer aquí].
Por resumir, dos empresas se retiran del seguimiento por impago mientras el promotor asegura haber pagado lo que tenían contratado.

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No voy a entrar a valorar los detalles, pero utilizaré esta noticia como ejemplo para ilustrar una situación curiosa, para bien y para mal, que se da en la arqueología española.
Como ya hemos visto en alguna ocasión, las relaciones laborales/comerciales que se establecen en nuestro país son a tres bandas entre la administración, la promotora y el equipo arqueológico. En dos palabras, la promotora paga mientras la administración manda [ver imagen].

(Esquema de funcionamiento de la arqueología comercial - Almansa 2011 en ArqueoWeb)

A la hora de contratar obras, centrados en la obra de promoción pública con presupuestos cerrados para licitación, se juntan varios problemas de índole presupuestaria con consecuencias fatales para el desarrollo de los trabajos.
  • La Administración calcula sin mucho conocimiento el precio de los trabajos arqueológicos que va a requerir sin tener en cuenta las más que posibles ampliaciones, ni buena parte de los requisitos técnicos. Resultado, partidas cómodas pero que no contemplan imprevistos.
  • Pase lo que pase, la empresa adjudicataria suele efectuar una baja sobre el total del presupuesto, lo que merma de entrada el dinero acordado. Resultado, posibilidad de impagos.
  • Muchas empresas de arqueología cometen uno de estos dos errores: 1. Cerrar el presupuesto muy ajustado, 2. Hacer una baja temeraria en el presupuesto. Resultados... sólo hay que ver como está el mercado. Sueldos de mierda, mala praxis, o en el mejor de los casos, ausencia de beneficios reales.
No voy a echar leña al fuego contra las empresas piratas que fomentan esta situación, pues es un tema que todos conocemos. Pero me gustaría aprovechar para hacer una llamada a la cordura a la hora de redactar presupuestos. Obviamente, los piratas seguirán haciéndolo mal, pero entre todos podemos velar por nuestra profesión.

Consejos:
  • Para los que tengan ocasión de enviar presupuestos: Nunca os pilléis las manos al estimar precios. Dejar los presupuestos abiertos con estimaciones al alza y unos precios y plazos que os permitan afrontar dificultades. No es la mejor forma de competir, pero muchas veces la seriedad en el trato y en el trabajo son un activo importante.
  • Para los que sufran de competencia desleal: Ya que la administración no actúa, tenemos la responsabilidad de velar por el prestigio de nuestra profesión. Tenemos la posibilidad de actuar contra las empresas piratas y la mala praxis arqueológica y laboral. Las denuncias a Patrimonio y a Trabajo son anónimas, pero si aún así os da miedo, asociaciones como AMTTA están dispuestas a intermediar.
  • Si alguien con capacidad de redactar partidas en las licitaciones públicas lee esto... La arqueología es una actividad sujeta a infinidad de problemas e imprevistos derivados del propio trabajo. Sería recomendable establecer una partida para los requerimientos básicos y mantener otra para imprevistos, que siempre los hay. Nadie tiene tanta suerte como para que todos los sondeos salgan negativos. NADIE.