¿Es esto sólo un «Hasta Luego»?

¿Es esto sólo un «Hasta Luego»?

El 2 de mayo de 2014 doy por finalizado este blog. Ya no habrá más actualizaciones. Los que me seguís ya sabéis donde encontrarme. Muchas gracias por estos años. El que me encuentre ahora, no tardará mucho en encontrarme de nuevo.
Bye bye

7.11.10

De muertos, vivos, museos y arqueología

Mientras el Papa santifica la Sagrada Familia me he tragado una vez más toda la lista de correo del WAC sobre la exhibición de restos humanos y lo que le molesta a los paganos. Para variar, la historia se ha ido de madre y ya no sé de qué han terminado hablando, pero creo que ya va siendo hora de que yo me manifieste sobre este tema en el blog.
Al final hay varios aspectos que se entrecruzan en esta discusión y que conviene separar de forma clara:
1. La investigación de restos humanos y sus elementos culturales (y religiosos) asociados.
2. La exhibición de restos humanos en museos (cómo y para qué).
3. Los derechos de las comunidades locales.
4. Los derechos de los 'neo-paganos'.
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Cuando estamos excavando y nos aparece una necrópolis, muchos nos alegramos y otros nos acordamos de la madre de alguien. Es cuestión de gustos. Pero no podemos obviar que el estudio de los restos humanos y su contexto es esencial para entender el pasado. Creo que nadie tiene la menor duda al respecto.
Normalmente cuando excavamos una necrópolis estamos trabajando con restos antiguos que en la mayoría de los casos no se pueden ligar a una descendencia conocida. Sin embargo, en ocasiones sabemos con quién estamos trabajando, o al menos podemos intuir que una población viva actual desciende de ahí. Este es el caso de comunidades indígenas en otras partes del mundo (en España no tenemos ese problema) o de restos, por ejemplo, de conflictos contemporáneos (que aquí está a la orden del día).
Es aquí donde surge el conflicto de la post-excavación...
¿Se debe permitir la exhibición de restos humanos en museos?
No veo por qué no. Simplemente se deben guardar una serie de preceptos éticos a la hora de contextualizar y exponer los restos.
Pues bien, estas son las directrices del WAC y las que se siguen en la mayoría de museos y de proyectos arqueológicos. Respeto y consulta. Si las comunidades locales están de acuerdo, no existe ningún problema. Si no, se las respeta y nos vamos o les devolvemos a sus antepasados.
Hasta aquí estamos dentro de lo que se puede considerar sentido común.
Pero...
¿Qué pasa si yo digo que soy descendiente de los vettones y que no sólo no quiero que se expongan sus restos, sino que quiero que me los devuelvan?
Este es el problema que se está dando (o se ha dado) principalmente en el Reino Unido con los neo-paganos. Éstos son un grupo de gente que ha retomado las 'creencias' druídicas y se autodenominan descendientes de los celtas.
Hay más incorrecciones en esta frase que en todo el blog, pero son así.
Desde el punto de vista del postprocesualismo, nuestra posición debería ser una vez más de respeto, tolerancia y convivencia. Así es la mayor parte del tiempo y con buena parte de ellos, pero en ocasiones se traspasan los límites de lo racional.
Y es que los neo-paganos no tienen ningún derecho sobre el pasado, y menos sobre un pasado que se han inventado. Si quieren participar de monumentos y tradiciones está bien, pero hay que dejar muy claro hasta qué punto estamos hablando de pertenencia.
El pasado le pertenece a toda la sociedad, no sólo a algunos grupos y por ello, unos pocos no pueden apropiarse de él.
En conclusión, el respeto es la base de nuestras relaciones con la sociedad, pero tampoco podemos permitir que se condicione nuestro trabajo a los caprichos de cualquiera... bastante tenemos con los caprichos de la administración, los caprichos de nuestros clientes y los caprichos de nuestros compañeros.